Antonio Rüdiger se llevó los focos del pase del Madrid a los cuartos de final de la Liga de Campeones. Suyo fue el penalti decisivos. Y suya fue la celebración capital, la que centró la fiesta madridista.
La historia se repitió ante la Real Sociedad. El alemán, suplente para dosificarle, entró en la prórroga. Su acceso al partido, como el de Fran García, supuso un giro radical. El Madrid se ordenó y dejó de temblar en cada llegada de la Real Sociedad.
Y su cabeza fue la que metió al Madrid en la final. Con la tanda de penaltis sobrevolando el Bernabéu, su testarazo a pase de Güler en un saque de esquina finiquito un partido tremendo y llevó de nuevo el éxtasis al estadio madridista.
Rüdiger era la imagen de la euforia al acabar el partido. “Esta temporada está siendo muy difícil, pero estamos en otra final y vamos a ganarla”, aseguraba a la televisión del club. “Un partido muy difícil y las remontadas… Estoy muy feliz. La Real ha jugado un buen partido, siempre es difícil contra ellos. Estamos en el Real Madrid y hay que ir hasta el final”, remataba el central berlinés.